“Primera persona del singular” es un libro de cuentos, cautivador y profundo de un autor japonés que no necesita presentación. Aunque personalmente no soy un gran fan de Murakami y prefiero las novelas completas a los libros de cuentos, me adentré en esta obra por la recomendación de un buen amigo, cuyo gusto por la cultura y el arte valoro enormemente.

A grandes rasgos, puedo decir que “Primera persona del singular” es una joya literaria que recomendaría tanto a los admiradores de Murakami como a aquellos que aprecian la escritura y las descripciones detalladas de forma poética.

Es importante destacar que, si bien muchas de las cualidades de la obra pueden perderse en las traducciones, el traductor Juan Francisco González realiza un trabajo magnífico al encontrar las palabras equivalentes en español para transmitir las emociones que despiertan las páginas del libro. Aunque no puedo apreciar la obra en su idioma original japonés, puedo percibir el cuidado y la sensibilidad con la que se ha realizado la traducción.

La inspiración de Murakami y sus experiencias: Según se ha sugerido, los cuentos de este libro podrían estar basados en experiencias personales de Haruki Murakami. Esta suposición cobra sentido, ya que en cada uno de ellos el personaje principal está de alguna manera vinculado al mundo de las letras y posee un exquisito conocimiento de la música clásica y el jazz, así como del panorama japonés del beisbol. Estos elementos enriquecen las historias y nos sumergen en la perspectiva única del autor.

Sorprende la forma en la que va contando una historia y de manera repentina nos llevamos una clase cultural sobre el estilo de Robert Schumann y su particular manera de morir de sífilis.

Cuentos que combinan fantasía y nostalgia

Los cuentos de “Primera persona del singular” no son extraordinarios en términos de tramas que dejen al lector suspendido en un abismo narrativo, pero ofrecen un deleite al mezclar experiencias distantes de la adolescencia con toques de fantasía. Esta combinación, sumada a una narración poética y cuidadosamente elaborada, logra mantener al lector pegado a las páginas, ávido por descubrir más detalles y sumergirse en los mundos creados por Murakami.

“Primera persona del singular”: El último cuento del libro, que comparte el mismo título, resultó ser extraordinario en mi opinión. En esta historia, el personaje principal es un hombre maduro de alrededor de cincuenta años. Aparentemente, no sucede mucho: simplemente decide ir solo a un bar a leer un libro y allí se encuentra con una mujer de edad similar que parece conocerlo y le reclama algo que hizo hace años. El protagonista no recuerda conocer a esa persona, ni entiende de qué se trata el reclamo y se termina por retirar.

Sin embargo, en la detallada narración de Murakami, se nos hace evidente que todos somos seres llenos de historias y experiencias, muchas de las cuales podríamos no recordar, pero que cada pequeña vivencia y cada decisión tomada nos ha llevado al punto en el que nos encontramos. Desde aceptar una invitación a un evento inexistente hasta entablar una conversación profunda con un simio que habla, cada una de estas experiencias da forma a nuestra vida y contribuye a nuestra identidad.

Aunque los cuentos son independientes entre sí, pueden interpretarse como experiencias de una persona en diferentes etapas de su vida. A pesar de no estar directamente conectados, reflejan la realidad de nuestras vidas, compuestas por una serie de pequeñas experiencias que nos moldean y definen. Algunos recuerdos los tenemos más vívidos que otros, y en algunos particulares podremos recordar ciertos sucesos poco probables y que podrían ser difíciles de creer si lo contáramos a alguien.

A través de la pluma de Haruki Murakami, somos transportados a mundos cargados de nostalgia, fantasía y reflexiones profundas.

Este libro es especialmente recomendado para los admiradores de Murakami, ya que captura su estilo distintivo y sus temas recurrentes. Además, si eres amante de la escritura poética y las descripciones detalladas, encontrarás en estas páginas una experiencia literaria enriquecedora. Aunque algunas cualidades puedan perderse en las traducciones, el trabajo del traductor logra transmitir la esencia y las emociones subyacentes de la obra.

En definitiva, “Primera persona del singular” es un libro que invita a la introspección, a sumergirse en las complejidades de nuestras propias historias y a apreciar las sutilezas de las decisiones que nos han llevado hasta aquí. Es una obra que nos recuerda la importancia de las experiencias pasadas y cómo cada una de ellas ha dejado una huella en nuestra identidad. Con su estilo único y su narrativa cautivadora, Haruki Murakami nos regala una colección de cuentos que nos transportan a mundos emocionales y nos invitan a reflexionar sobre nuestra propia existencia.

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