Leer es una de las actividades más importantes en nuestras vidas, naturalmente buscamos leer más rápido para absorber tanta información como podamos. Ni siquiera tengo por qué convencerte de ello, si abriste este artículo es porque ya lo sabes y buscas adquirir tanto conocimiento como puedas por medio de la lectura. Acá te cuento los fundamentos para leer más, más rápido y tener una mejor comprensión. Advertencia: no se logra de la noche a la mañana.

Lamento decepcionarte un poco pero no hay secreto para leer rapidísimo y retener tantísimo, así que te recomendaría dejar de buscar cómo hacerlo. Probablemente allá afuera (en google) te encontrarás con miles de cursos o tutoriales para leer rápido, déjame decirte que los tipos que venden o hacen esos tutoriales no saben de lo que están hablando o te mienten a propósito. Ellos sólo quieren tu dinero, view, like, share o lo que sea.

Pero bueno, la idea no es que te vayas de este post decepcionado o pensando que lo que escribo es pura charlatanería. La verdad es que sí se puede leer muy rápido y retener más, la cuestión aquí es que no es por medio de esos métodos que te encuentras por ahí como:

  • Escanea de arriba para abajo y no de lado a lado.
  • No lleves tus ojos hasta el final de los renglones y mantente en el centro de la hoja.
  • Lee por bloques y no por palabras.
  • Apunta con un lápiz por donde pases la mirada.

No lo hagas… por favor.

Acá te voy a decir los secretos (no tan secretos) de como lograr una lectura rápida y de mayor comprensión:

1. Comienza a leer todos los días

¿Cómo? ¿Esto es un tip para leer rápido?

Por su puesto que sí lo es, y aquí viene el “disclaimer” sobre la lectura rápida: No hay resultados inmediatos. Muchas personas van por ahí pensando que es posible leer rápido porque uno puede mover los ojos sin límites y mantener la mirada pegada a las páginas. No señores, así no funciona esto.

Si bien es cierto, leer no exige mucho en cuanto temas físicos, y esto es lo que hace pensar que con un curso express se puede “aprender” a leer más rápido. No puede haber nada más alejado de la realidad. Leer es casi como correr o hacer cualquier ejercicio físico. Uno no puede esperar tomar un curso express que lo haga correr como Usain Bolt, sería demasiado ingenuo pensar que eso es posible. Lo mismo pasa con la lectura.

Pasar tus ojos por encima de las letras y estar haciendo relaciones de esas palabras en nuestras neuronas consume energía. Nuestro cerebro por su puesto que también demanda sus calorías y de cierta forma también desarrolla músculo. La mejor forma es empezar a leer todos los días, dedicarle tiempo de verdad, y poco a poco la velocidad irá incrementando de manera natural.

Entonces, comienza a leer de poquito en poquito. Ni siquiera pretendas leer 1 capítulo completo al día de cualquiera que sea el libro que estás leyendo, te va a frustrar que no lo vas a lograr y termines dejando el libro y tus intentos de leer más. Lee un par de páginas, o las páginas que puedas leer sin perder la concentración (que es otro punto).

Es mejor -leer un par de páginas al día- que proponerte -leer un capítulo completo al día- y terminar leyendo nada

Esta frase la leí en algún libro y (por idiota) no anoté pero se me tatuó en el cerebro. Crédito para un héroe sin capa.

Entonces ponte a leer ya y comienza a acostumbrar a tu cerebro a un hábito de lectura diaria. La mejoría la estarás notando poco a poco, pero no te estreses si tarda en llegar, dedícale tiempo, no es fácil.

Básicamente leer más rápido y retener más va simplemente de tener un hábito fuerte de lectura. Entre más lees mejor te vuelves, por eso los siguientes puntos van un poco orientados hacia cómo generar ese hábito para que eventualmente se logre ser más rápido leyendo.

Leer más rápido

2. Empieza leyendo libros fáciles de entender

Este punto es clave, el anterior también pero digamos que es un poco más natural ya que es práctica, este segundo punto yo diría que es lo que va a determinar si vas a seguir el camino de la lectura o vas a preferir buscar resúmenes de libros.

Todo mundo sabe que hay libros de diferentes dificultades, pero no nos gusta aceptar que no somos capaces de leer los difíciles -ni siquiera los ligeramente complejos-. Esta es una batalla con el ego, podrá parecer grosero, pero si nunca has tenido el hábito de la lectura no intentes empezar leyendo libros como “Crítica de la razón pura” por hacerte el intelectual; no terminará bien. Si hay algún charlatán por ahí que se jacte de leer 20,000 palabras por segundo con un 85% de retención lo reto a que lea ese libro de filosofía y después hablamos.

Hay ciertos temas que simplemente exigen más CPU de tu cabeza y no es posible darles una lectura rápida. Aquellos libros que exigen mucho intelecto son mala idea para intentar inculcar el hábito de la lectura que eventualmente nos lleve a leer más rápido y entender mejor.

La recomendación es comenzar el hábito con libros sencillos y que sean muy entretenidos. Busca alguna lista de los libros más vendidos de -inserte género favorito- y comienza por ahí, naturalmente, los libros más vendidos son los más fáciles de entender y son interesantes. Otro consejo podría ser leer libros sobre historias que tienen adaptación a película o series, al estar un poco más familiarizados con las historias nos harán engancharnos más con la lectura.

El punto anterior hace mancuerna con este. No puedes adoptar el hábito de la lectura si comienzas leyendo libros que te cuestan trabajo entender o de lleno no entiendes. Vas a terminar adoptando una mentalidad de “leer por leer”, como si fuera tarea de la escuela. Leer debe ser una actividad de disfrute, no de obligación.

Por otro lado, también necesitas superar ese trauma de terminar cada libro que empiezas. Al parecer al ser humano le genera mucho conflicto dejar cosas incompletas, y aún así, no deja de hacerlo. Lo mismo con la lectura, si empiezas a leer un libro y no te empieza a atrapar, sin remordimiento déjalo inconcluso. No pasa nada, de verdad, lo único que va a generar terminar libros por tacharlos de la lista es que odies leer y dejes de hacerlo.

3. Cuando leas: sólo dedícate a leer

Estar constantemente distrayéndonos es algo que evita que leamos rápido o que retengamos lo que comprendamos. A nuestro al rededor siempre hay cosas que nos pueden distraer, desde el celular hasta la mosca que vuela.

Cada cabeza es diferente, pero por lo general la concentración de la mayoría es muy fácil de romper. A menos que seas un monje tibetano que puede poner todo su ser en una tarea, trata de aislarte lo mayor posible de cosas que te puedan distraer.

Yo sé que has visto gente en el transporte público, por ejemplo, leyendo mientras van de camino al trabajo o donde sea. Es normal querer optimizar nuestros tiempos y desperdiciar lo menos posible. Pero si no estás acostumbrado a leer, vas a perder la concentración a cada rato y volverte a enfocar sólo va a terminar en una lectura de muy baja comprensión.

Aquellas personas que van leyendo en vía pública, o en lugares con mucho ruido, ya tienen el hábito de la lectura bien desarrollado, o no están entendiendo mucho de lo que leen y sólo lo están haciendo por pretenciosos.

Algo que también nos ocurre mucho cuando leemos, incluso en lugares silenciosos, es que nos distraemos con nuestros propios pensamientos. Puede haber mil cosas pasando por nuestras vidas que no nos dejen concentrar en la lectura. Por ejemplo, si tenemos problemas de deudas y por coincidencia en la lectura se menciona “deuda”, comenzaremos a pensar en nuestro problema mientras seguimos pasando los ojos por las páginas. Y de repente, habrás avanzado 2 páginas “leídas” mientras estabas pensando en otra cosa. Siempre vamos a tener esos pensamientos que rompan la concentración, en cuanto sucedan es mejor dejar de leer y retomar después cuando estemos un poco menos dispersos.

Creo que es tan obvio que no es necesario hacer mucha mención del celular y las notificaciones. Mientras lees, apágalas, que se incendie el mundo por 20 minutos de lectura, te juro que no va a pasar nada.


Como habrás visto, más allá de tips y trucos para leer más rápido y entender mejor, lo que uno necesita es desarrollar un fuerte hábito de lectura. Entre más leamos, vamos a adquiriendo más velocidad para pasar nuestros ojos por encima de las letras sin perder la concentración y recordando mejor. Entre más leamos, vamos a tener más aguante para mantener nuestra concentración y poder leer libros “en una sentada”.

En resumen, si queremos leer más rápido y retener mejor pero no tenemos el hábito de la lectura, empecemos leyendo todos los días, un libro sencillo, en ambientes con muy pocas distracciones y la mente despejada. Cuando te sientas cómodo leyendo por un tiempo prolongado sin perder la concentración, comienza a leer cosas más complicadas. Al decir por un tiempo prolongado puede ser tan sólo 30 minutos, al principio, estar 30 minutos al hilo sumidos en una lectura sin desconcentrarte es demasiado complicado (haz la prueba).

Es muy importante también tener claro el por qué queremos leer tanto. Qué prisa tienes por leer tantos libros como sea posible? En serio, sin importar qué tipo de lectura, no entiendo cuál es la necesidad de querer leer tan rápido.

Libros de negocios o autoayuda? No por leer 35 libros de negocios y emprendimiento en un año te vas a hacer un crack en el tema; nada más lejos de la realidad. Libros de ficción o novelas? No por leer 40 libros de ficción al año vas a disfrutar más las historias. Cuál sería el punto leer tanto y tan rápido? Ser pretenciosos?

Hace un par de años escribí un post sobre cómo leer mucho, este artículo es una versión mejorada y más acertada que aquella. Pero me gusta mantener registro de mis pensamientos, así me doy cuenta si voy progresando como ser humano pensante.

Las buenas cosas merecen su tiempo, y los libros que te atrapen los terminarás en menos tiempo (naturalmente) aunque no tengas “habilidades de lectura rápida”. Busca buenas lecturas, disfrútalas, y no te agobies si al poco tiempo se te olvida de qué van; no es como que alguien te vaya a hacer un examen sobre lo que leas.